La Conferencia de Barcelona fue el inicio de una nueva fase en las relaciones
entre los países de la cuenca mediterránea. La realización de una serie de
reuniones ministeriales para abordar los principales temas políticos,
económicos y sociales de los países euromediterráneos se inició el 28 de
noviembre de 1995 en la ciudad de Barcelona, a petición del Gobierno español.
Los Ministros de Asuntos Exteriores expresaron su determinación para que la
paz, la estabilidad y la seguridad de la región sean un activo común entre los
países ribereños.
De la reunión de Barcelona emanó una Declaración de Principios, donde se
recogieron de forma destacada los siguientes puntos:
· Actuar de acuerdo a la Carta de las Naciones Unidas y a la Declaración
Universal de Derechos Humanos
· Desarrollar el Estado de Derecho y la democracia
· Respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales y
garantizar el ejercicio legítimo de dichos derechos y libertades
· Respetar la soberanía de los países y todos los derechos inherentes a la
misma
· Respetar la igualdad de derechos de los pueblos y su derecho a la
autodeterminación
· Cooperar en la prevención y lucha contra el terrorismo, combatir la
extensión y diversificación del crimen organizado y el problema de las drogas
en todos sus aspectos
· Promover la seguridad regional, a favor de la no proliferación de las
armas nucleares, químicas y biológicas
· Promocionar una zona en Oriente Próximo libre de armas de destrucción
masiva, nucleares, químicas y biológicas, así como cualquiera de sus sistemas
de lanzamiento
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