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La Cumbre de Barcelona quiere constituir el inicio de una nueva fase
de las relaciones euromediterráneas, que viene requerida por importantes
cambios en el ámbito internacional y en el seno de la propia Unión Europea. La
ampliación de la UE y el inicio de conversaciones con otros países para su
adhesión ha hecho aumentar el número de miembros de la Asociación
Euromediterránea de 27 a 38. Los miembros del Proceso de
Barcelona son:
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Los 25 países miembros de la Unión Europea.
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10 miembros de la ribera sur del Mediterráneo: Argelia, Autoridad Palestina,
Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Marruecos, Siria, Túnez y Turquía (ya formaba
parte de la Asociación Euromediterránea, y ha iniciado el pasado 3 de octubre
las negociaciones de adhesión a la UE).
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Rumanía y Bulgaria, que ya han firmado el Acuerdo de adhesión a la Unión
Europea.
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Croacia, país candidato a la UE, que ha iniciado las negociaciones de adhesión
el pasado 3 de octubre.
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El Parlamento Europeo, la Comisión Europea y el Secretariado General del
Consejo de la UE
Además, participarán en la Cumbre Euromediterránea de Barcelona Observadores
Permanentes -Libia, Mauritania, la Liga Árabe- y Observadores
Invitados, tales como el Banco Europeo de Inversiones, la
Unión Magreb Árabe, la Fundación Anna Lindh para el diálogo entre las Culturas,
el Comité Económico y Social o los Consejos Económicos y Sociales
Euromed.
Las nuevas realidades y retos del siglo XXI obligan a
reactualizar la
Declaración de Barcelona y a crear un nuevo Plan de Acción (basado en
los buenos resultados que ha dado el
Plan de Acción de Valencia), que incluirán cuatro áreas
fundamentales:
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Paz, Seguridad, Estabilidad, Buen Gobierno y Democracia.
Es necesario reforzar los principios comunes democráticos con medidas
concretas; y responder a las nuevas amenazas comunes, como la lucha contra el
terrorismo o las armas de destrucción masiva.
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Desarrollo Económico Sostenible y Reforma. Se acelerará la
modernización de las estructuras económicas, crecimiento y desarrollo
sostenible. Se reforzarán y mejorarán los métodos de gestión de la ayuda
financiera de la Unión Europea a los países de la ribera sur del Mediterráneo y
se potenciará mucho más que hasta ahora el apoyo al sector privado.
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Educación e Intercambios Culturales. La participación de
la sociedad civil en todo proceso juega un papel esencial en el conocimiento
mutuo y la comprensión de las culturas. Por ello se contribuirá a una mayor
comprensión intercultural a través de la recién creada Fundación Ann Lindh para
el diálogo de las Culturas (con sede en Alejandría ), en la que España es el
principal contribuyente individual.
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Justicia, Seguridad, Migración e Integración Social. Se
potenciará el valor que tienen hoy los movimientos migratorios,
intensificándose la cooperación en un área de suma importancia, en la que cada
vez es más necesaria una acción concertada.
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